Cecilia Rognoni en La Gaceta de Tucumán

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Charlar con Cecilia Rognoni, una de las mejores jugadoras que dio el hockey en la Argentina, representa un ir y venir sobre diversos temas del pasado, el presente y el futuro. Dueña de una fuerte personalidad que la convirtió en figura, a la hora de las palabras exhibe la misma seguridad, contundencia y peso que exhibía dentro de la cancha. Está claro que se trata de una Leona que ya no luce la camiseta, pero aún lleva la celeste y blanca en el corazón. Por Alejandro Klappenbach, Especial para LA GACETA.

1) ¿Qué recordás de tu debut en el seleccionado argentino?

– Fue en Chile, en un Sudamericano. De chica jamás tuve la camiseta de la Selección, no la quería comprar porque decía que alguna vez la iba a merecer, que me la iban a dar para jugar. Por suerte cumplí ese sueño. Justo el día que me la puse por primera vez me acuerdo de que estaba frente al espejo, ya vestida, y me peinaba y me acomodaba la pollera. Como si esa imagen que veía fuera increíble para mí; era la realización de un gran sueño de muchos años. No me acuerdo nada del partido, y sí de ese momento previo que tanto me impactó.

2) Te pido que elijas una cosa que aprendiste del deporte…

– No puedo, fueron muchas las que me enseñó y me dio. Mi marido y mi hija, la mayoría de mis amigos, muchas experiencias de vida a partir de los viajes, disfrutar del alto rendimiento. Me dio lecciones para aplicar todos los días: hacer lo que me gusta, honrar el privilegio de poder hacerlo, ser fuerte para superar los momentos difíciles, aceptar los errores y las equivocaciones. Tengo casi 30 años en el deporte, más de 10 en la Selección nacional. Soy una privilegiada y en este momento trato de aprovechar cualquier situación para compartir mis conocimientos y las experiencias.

3) Once años después del incidente de Winnipeg en el que le tiraste una bocha al árbitro, ¿qué mirada tenés?

– Es parte del aprendizaje, ya pasó y está asumido. Todavía no sé por qué lo hice, creo que nunca lo sabré. No estaba bien emocionalmente, andaba triste por algunas cosas que me habían pasado y el problema saltó por ese lado, con forma de error muy grave. Coincido en que hay errores que no se pueden pasar por alto, que no alcanza con una disculpa. El año de suspensión que terminó antes de los Olímpicos de Sydney fue sanción y, al mismo tiempo, una nueva oportunidad. Me gusta recordar el hecho con esa mirada. La Federación Internacional me permitió volver a jugar y no me suspendió de por vida, como algunos pretendían. Frente a esa nueva posibilidad creo haber reaccionado bien, aprovechando la chance. A veces hay que golpearse la cabeza contra la pared para aprender, pero es mucho mejor hacerlo escuchando a los más grandes. Y sin golpes.

4) Hay muchos que dicen que sos una deportista con excesos. ¿Qué opinás?

– A la distancia puedo coincidir; hoy veo la vida entera de otra forma. Ser madre me cambió muchas miradas. Siempre empujé los límites, quise lo mejor y fui muy exigente conmigo y con los demás. A veces eso juega a favor, a veces en contra. No negocié nada, siempre vi las cosas en blanco y negro. Hoy, en cambio, puedo permitirme ver muchos grises.

5) ¿Tus diferencias con algunas compañeras y con Vigil son parte del pasado?

– No creo que tenga sentido revisar los detalles. Creo que todos nos equivocamos un poco, que algunas cosas no son como se contaron, y que la que más pagó las consecuencias fui yo. Tema cerrado.

6) ¿Qué dirías hoy de Cachito Vigil?

– Es un gran entrenador para chicas, tiene mucho de docente, aunque lo elegiría más para menores que para mayores. Sabe mucho, sabe cómo transmitir cada aspecto técnico. Buscaría la forma de que se encargue de la etapa intermedia de la formación de las jugadoras de Selección.

7) Desde afuera, con todo lo que lograron sus equipos, cuesta creer que no sea el entrenador que más te marcó…

– Ese fue Carlos Castaño, “El Puma”, mi entrenador de Sexta división. Me dejó innumerables enseñanzas para mi carrera y para mi vida. Y tampoco puedo dejar de mencionar a Rodolfo Mendoza: “Chiche” me hizo debutar en la mayor y también marcó profundo mi tiempo de jugadora.

8 ) ¿Qué medidas tomarías para el bien del hockey argentino?

– Intentaría darle forma a una competencia nacional más firme, más intensa, más corta y con partidos eliminatorios. Pensaría en una semiprofesionalidad del equipo nacional, con facilidades impositivas para las empresas que quieran ser auspiciantes. Y aprovecharía mejor el envión “Luciana Aymar”. La mejor jugadora de toda la historia juega en el país y eso se aprovecha muy poco. Mi sensación es que va a deprimirse mucho el “universo Leonas” cuando “Lucha” se retire.

9) ¿Te vés como alguien capaz de llevar adelante estas iniciativas?

– No me veo dirigente. Lamentablemente, mis malas experiencias me han consumido muchas energías.

10) ¿Cómo ves al país?

– Increíblemente caro, me sorprende lo que gastás si estás una hora en el supermercado. Holanda está lejos y es muy distinta. Cada vuelta me llena de alegría porque me encuentro con los míos, pero a la vez me da mucha tristeza porque no veo avances. Veo un país estancado, nervioso, enojado en varios aspectos. Cada vez es más difícil, cada vez hay que pelear más, y más, y más. Tener un marido holandés, criado en otra cultura, también me expone; él me marca cosas que para mí son normales y que no puede entender. Subir al auto y trabar las puertas, él no lo entiende. No dejar nada afuera de la casa, en tu jardín a la noche, tampoco.

11) Vivís en Holanda. ¿La conocés a Máxima?

– No todavía, imagino que la conoceré pronto porque tenemos conocidos en común, pero me da vergüenza pedir cosas de ese tipo.

12) ¿Un equipo rival?

– Australia de fines de los 90 y principios de 2000. Fue un equipo superior, como si jugara hockey de hombres. En ese contexto Alyson Annan era la jugadora desequilibrante.

13) ¿Una Leona que hubiesen querido los otros equipos?

– Vanina Onetto en su momento era implacable, enfrentarla se hacía muy difícil. “Sole” García es rápida, hábil, muy complicada de marcar. Y Carla Rebecchi también. A las tres las quiero en mi equipo.

14) ¿Una compañera?

– Si no puedo decir mi hermana, de Argentina elijo a Mariela Antoniska y Anabel Gambero. De afuera Fleur Van der Kieft, de Holanda, y Sophie Giets, de Bélgica.

15) ¿A quién admirabas?

– Nunca tuve ídolos pero agradezco haber compartido equipo y habitación con Gabriela Sánchez, una persona sensacional, plena de valores. Y aprecio el entendimiento del juego y los tiempos que tenía Anabel Gambero.

16) ¿Un partido?

– Final del Champions Trophy de 2001, como partido. Y ese título, sin dudas. Fue el que más disfruté.

17) ¿Más que el Mundial 2002, más que las medallas olímpicas?

– Sí. El oro olímpico es una cuenta pendiente, en especial porque estuvimos muy cerca. Ojalá las chicas puedan en 2012.

18) ¿Te gustaría cambiar algo del reglamento?

– El tema de la revisión de algunos fallos de los jueces con imágenes de televisión debe ser más dinámico. Está bueno que se pueda dar marcha atrás con algunos errores, pero tiene que ser ágil; así como está, frena demasiado el partido. Los últimos cambios han sido positivos y el aporte de la tecnología es necesario, sin dudas.

19) Hay momentos en que Las Leonas inundan los medios de comunicación. ¿Te gusta?

– Cada una hace lo que le parece. Mientras disfrutes, no le hagas daño a nadie y no arriesgues tu físico, todo bien. En el caso de “Lucha”, por ejemplo, que estuvo en el circo de Susana Giménez hace unos años, creo que eso no estaba bueno, era un riesgo para su cuerpo, podía caerse, lesionarse y condicionarse como jugadora. Si se toman los recaudos necesarios, me gusta que haya acceso a nuevas posibilidades.

20) ¿Puede que en algún momento se hayan mareado con la fama?

– Es una respuesta que, creo, pasa por sensaciones personales. Una misma acción puede que a alguien le parezca un error, y a otro un acierto. Más allá de eso, estoy convencida de la necesidad de dejar los laureles dentro de la cancha: si los llevás con vos afuera te equivocás feo. Afuera sos una más. Coincido en que el equilibrio no es fácil, la tendencia te lleva a creer que podés aplicar afuera lo que sos adentro. Y afuera sos uno más, no sos ni campeona del mundo ni nada que se le parezca. La vida continúa; cuando el éxito se va, se va mucha gente también…

21) Dos medallas olímpicas, un Mundial, Champions Trophy, Olimpia de Oro. ¿Encontraste las palabras justas para describir lo que se siente al alcanzar lo máximo?

– No es fácil de contar, porque no es fácil de entender tampoco. El Mundial de 2002 lo ganamos por penales y mi sensación fue de alivio, todo lo que hicimos valió la pena, no quedó nada pendiente, nos reafirmamos en nuestras ideas y convicciones. Por eso es tan difícil mantenerse, mucho más que llegar, porque no tener nada pendiente te relaja de manera automática. A nivel humano, voy a hablar sólo por mí, crecí a la fuerza. Estaba en el mejor momento de mi carrera, sentía que nadie me podía pasar, estaba muy segura de mi juego, confiada en mis posibilidades. Hay que andar con cuidado cuando estás arriba, porque eso quiere decir que otros quedaron abajo. Y mirar desde allí puede hacer perder el equilibrio.

22) ¿Te preguntás qué hubiese sido de tu carrera de no haberte lesionado?

– ¿Hace falta decir que las lesiones son la parte más amarga de la carrera deportiva? Nunca pensé el tema de la manera que lo preguntás. Las lesiones enseñan, aunque muchas veces esa enseñanza llega tarde, ya que lo mejor que se puede hacer para no lesionarse es cuidarse, entrenar bien, alimentarse como corresponde. Y, casi siempre, eso lo entendemos una vez que ya nos lesionamos. El riesgo del alto rendimiento es permanente, se lleva el físico siempre al límite. Lamentablemente jamás me recuperé del todo de mis problemas de rodillas. Tuve una operación, después otras, los procesos de recuperación fueron largos y no del todo exitosos. Aprendí a conocerme más, crecí mucho, aunque me resultó difícil mantenerme firme mentalmente para no entregarme, porque nadie podía hacer las cosas por mí.

23) ¿Te sentís una ex jugadora?

– Nunca se sabe, porque las motivaciones no siempre son estables aunque, si hablo por hoy, ya está. Me gustaría seguir jugando siempre, el deseo no va a desaparecer, pero el tiempo pasa y mis rodillas no me permiten jugar como me gusta. Es una etapa que se termina y abrirá la puerta de otra, porque el hockey será parte de mi vida hasta el último día.

24) ¿Alguna vez una ex Leona será entrenadora del seleccionado?

– No lo sé, es difícil imaginar ese escenario. En mi caso, estoy pensando en ser entrenadora. Me gusta transmitir lo que aprendí. En Holanda hay muchos cursos para aprender a enseñar, más allá de la experiencia de alto rendimiento que tenga cada uno. Entrenar un equipo está en mi cabeza para dentro de un tiempo. Pero Las Leonas demandan mucho tiempo, casi tanto como los hijos… ¿se entiende?

25) ¿Le sacaste todo el jugo posible a tu juego?

– Aprendí a entrenarme sola porque necesitaba una preparación particular, distinta del resto. Eso no siempre fue bien visto y, quizá, haya cometido un error al no comunicarlo correctamente. Un mes antes del Mundial 2002, Barrionuevo me sentó y me dijo que no me veía bien, que no llegaba, me preguntó si tenía algún problema. Yo no entrenaba con el grupo como lo hacían todas. Le pedí que confiara en mí, y nada más. Llegué como nunca en mi vida, fuimos campeonas y jugué en buen nivel. Siempre reclamé que no nos entrenaran a todas de la misma forma porque no somos todas iguales. Eso me trajo algunos inconvenientes.

26) ¿Qué característica de tu juego te hubiese gustado mejorar?

– Ser más dotada físicamente, sufrir menos calambres, mejor capacidad aeróbica. Escucho que yo era superdotada físicamente y me causa risa. Eso no es verdad. Tuve siempre muchos problemas o limitaciones físicas.

27) ¿Cómo viste el Mundial de 2010?

– Mas allá del resultado mi mirada es un poco más amplia. Me gustó el proceso, cambiaron muchos apellidos y, a nivel humano, el grupo encontró su nueva medida, lo que permitió su crecimiento y madurez.

28) De más esta decir que te hubiese gustado estar…

– Mis rodillas no me dejaron, me lastimé otra vez. A partir de no llegar desde lo físico, el resto no cuenta. Con un programa diferenciado de preparación quizá habría llegado, pero el cuerpo técnico manejaba otras exigencias de tiempo y así resultaba imposible. Y frente a ese panorama, entiendo la decisión que tomaron.

29) ¿Tu legado para con el hockey argentino?

– Nuestro grupo tuvo un fuerte impacto en muchas de las chicas que hoy juegan, las acercó al hockey e influyó para que lo eligieran como su deporte. Si pienso en cosas concretas luché mucho por conseguir agua o bebidas para los entrenamientos, y también para que nos realizaran chequeos médicos anuales. Es una gran satisfacción saber que hoy son requerimientos impuestos, nadie discute sobre el tema.

30) ¿Te arrepentís de algo?

– No me arrepiento de mis búsquedas, de mis objetivos ni de mis intenciones. Sí de algunas formas. Defendí lo mismo que hoy defendería pero cambiaría las formas, algunas maneras, dando más explicaciones y cediendo un poco, algo que jamás hice.

Fuente: La Gaceta de Tucumán




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