Cecilia Rognoni estuvo junto con la reina consorte durante los festejos del primer Día del Rey en honor a Guillermo.

Aquí algunos datos de la celebración

El 26 de abril, Holanda se tiñó de anaranjado, el color nacional, y millones de personas se volcaron a las calles para celebrar por primera vez el Día del Rey, una fiesta nacional en honor de Guillermo Alejandro, quien asumió el trono el año pasado y es el primer monarca masculino de la casa de Orange en más de un siglo.

Hasta el pasado año se celebraba cada 30 de abril el Día de la Reina, desde que la Reina Juliana instauro esta celebración en 1949.

En el Koningsdag es tradición beber una copita de Oranjebitter. Oranjebitter es una bebida especial, hecha con un licor de color naranja.

El rey estuvo acompañado de la reina consorte, Máxima Zorreguieta, de sus tres hijas y de su madre, Beatriz. La ahora princesa, quien abdicó el año pasado luego de 33 años de reinado, estuvo en el festejo donde todo el pueblo le demostró su cariño y simpatía.

Entre los asistentes reales estuvieron el príncipe Constantino con su esposa, la princesa Laurentien, la princesa Margarita con su marido, Pieter van Vollenhoven, el príncipe Maurits con su esposa la princesa Marilène, el príncipe Bernardo, en la que será su primera aparición tras haber superado un cáncer linfático, en compañía de su mujer la princesa Annette, el príncipe Pieter-Christiaan con su esposa, la princesa Anita, y el príncipe Floris con su mujer, la princesa Aiméé. La Casa Real holandesa confirmó que no estaba prevista la asistencia de la princesa Mabel, viuda del príncipe Friso.

Máxima eligió un vestido de Edouard Vermeulen, un diseñador belga que ya la había vestido en uno de los actos oficiales en 2013 para la coronación de su marido como rey. “Lo eligió a último momento porque no había seguridad de que el día fuese tan soleado”, aseguró el diseñador, quien también aclaró que no se trata de un modelo exclusivo, sino uno más de su colección, hecho en serie con algunas modificaciones especiales.

La pareja lució radiante y feliz, y comenzaron los festejos con una visita al pueblo de pescadores del noreste holandés, De Rijp, en la plaza Pukkersplein, donde los esperaban unas 15 mil personas.

La fiesta permitió lo que se denominó un mercado libre, donde todo el mundo podía vender sus cosas usadas en las calles y también se montaron espacios a modo de feria con una decoración estilo medieval.

Todos han paseado por la calle de Rembrandt hasta la plaza central, participando en diferentes actividades, relacionadas en su mayoría con el deporte y el ecologismo, dos temas muy destacados en la vida diaria de Amstelveen.

El Rey Guillermo luego de ejecutar un par de penales.

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